AY, MACARENA...


04-10-2017 productos frescos en restaurante Viridiana Abraham García
productos frescos en restaurante Viridiana

El torero en ciernes, y algo más bragas que yo (que ya es decir), le daba la vara a diario a su apoderado con el fatigoso latiguillo:

- ¿Cuándo me saldrá un toro?

-El domingo te van a salir dos -exclamó ufano el jefe- Así que mentalízate desde ya. Piensa que los victorinos llevan un cortijo en cada cuerno.

-¿Victorinos ha dicho, jefe?

-Como lo oyes, chaval. Cuatro patas, dos orejas y un rabo. Como todos.

-Si, pero es que…

Sin sacarse el palillo de la boca, el apoderado zanjó:

-De lo demás ya se ocupará mi “picaor”, que no sólo barrena en la cama.

Ojeroso y fatigado, como si hubiera dormido sobre un colchón de cuernos, y él no era faquir, escuchó el clarín como una sentencia de muerte.

Salió el burel, que semejaba un tren con astas. Su pelaje acerado lo convertía en todo cuernos. Apoyado en las tablas como si éstas fueran las de un cadalso, el torero, para cerciorarse de que aún podía hacer la cruz, se santiguó tres veces. De ese Getsemaní le sacó su apoderado.

-¿Has visto quién está en el 9?

-He visto quien está en el albero.

-Eso es pan comido, chaval –apuntilló raudo el baranda- El del sombrero cordobés, ¡gírate, coño!, es el dueño de las grandes plazas del Sur. Me tiene ojeriza,lo sé, pero qué mejor día para congraciarnos. Y qué mejor toro, chaval, para que se lo brindes.

¡Vamos! Envuélvelo en la franela y comételo con patatas. Por cierto, a don Álvaro se le murió hace poco una hermana y el hombre aún anda apesadumbrado. Recuérdale a la hermana. ¡Escúchame, joder!. Quiero un brindis sentido. Actúa, actúa. Es más importante lo que aparentes que lo que digas.

La cuadrilla se llevó el peligro a los medios, pero el victorino, incluso de lejos, acojonaba. Así lo razonó el diestro que, arrastrando piernas y muleta, se dirigió al 9. Cuadrado y ceremonioso, se desmonteró, buscó los ojos de don Álvaro entre la niebla del habano y profirió compungido:

-Don Álvaro ¿quiere usted algo para su hermana?

 

Sirva este viejo chiste para quitar hierro (bendito sea el de Victorino Martín, la "A", primero hasta en eso, y su peineta) en estos blandos tiempos donde muchas ganaderías podrían prescindir de esa marca cuyo primitivismo tanto me recuerda a las grafías rúnicas, y distinguir su cabaña con un logotipo.

Cuando los toreros mostraban en la plaza tanto trapío y raza como los toros (“cuando se está toreando no se está engañando al toro, se le está desengañando”, gracias, Bergamín), más de una tarde, lejana en el tiempo, presente en mi memoria, tuve la fortuna de presenciar esa rara coincidencia en la que, así como el hombre y el caballo engendraron el centauro, el torero de verdad y el toro genuino crearon la suprema belleza que, como la metáfora, necesita de dos emociones, como el trueno y el relámpago de cuyo chispazo nace la magia.

 A esta felicidad contribuyó como nadie Victorino Martín, que ahora cambia de finca. Su hierro era una extensión de su mirada: acerada y limpia. Ni una palabra de más ni un gesto de menos. Cuanto tenía que decir, lo aireaban sus toros (para entendidos y para Goya) en el selectivo redondel.

Me entristece pensar que, embistiendo el tiempo, tanta pasión y sabiduría desaparezcan arrastradas por el anti taurino viento del olvido, que todo lo dispersa, como esas mariposas de papel con las que, en el albero, juguetea el aire que pretendíamos medir.

Claro que, si bien lo pienso, también Clinton, que llevó trapío y raza al Coso Blanco, pasará a la posteridad por cuatro felaciones. Y a mi admirado Cela, a quien debemos un trasteo de inspiradas páginas taurinas (“El Gallego y su cuadrilla”) muchos lo recordarán por el bajonazo, superficial para mi gusto, que le metió a un gacetillero.

Y puede que nuestro admirado Victorino persevere en la leyenda gracias a la mugiente letra de Macarena.

Pero estoy seguro de que mientras quede dehesa, su nombre será una bandera, una actitud, un compromiso.

Hoy, por la vastedad de esos bravos encinares podrá escucharse el profundo bramido de la manada huérfana.

Viridiana


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